Bocaditos Lingüísticos de un Carnicero Educado #8: "Squishy"

Por Finísimo Caballero Cho'Gath

El Finísimo Caballero Cho’Gath es autor de: El sabor del saber y viceversa. Editorial Vacío, 2013.

Conforme degusto mis suculentos bocaditos (nam nam) me detengo a pensar en la consistencia de los diversos manjares que los mozos acarrean charola tras charola hasta a mí, como interminables y siempre bienvenidas oleadas de regordetes súbditos (nam nam nam).

La servidumbre valorana (nam nam) tiene a bien ofrendarme un fino entremés: yordle con ínfulas de maldito cocido en ondas de caos cósmico (nam nam nam). Sabor: amargo. Textura: brumoso. Consistencia: blandito.

Los piltoverinos, por su parte, (nam nam) me sorprenden con una vianda mecánica humanoide de formas redondeadas y servida en su esfera (nam nam nam). Sabor: metálico. Textura: crujiente. Consistencia: blandito.

Finalmente, los moradores del lejano desierto (nam nam) traen hasta mi mesa uno de sus platillos típicos: armadurillo picante en rodajas de apatía (nam nam nam). Sabor: está bien. Textura: polvoso. Consistencia: blandito.

Mis indagaciones gustativas no dejan de intrigarme. En cuanto a sabores y texturas (nam nam), mi paladar registra innumerables sensaciones. Sin embargo, en cuanto a consistencia, todo bocado no deja de parecerme simplemente “blandito” (nam nam nam), o como el anglófilo moderno lo llama: “squishy”. Por cierto, diré que los vocablos “blando”, “blandito”, “blandengue” y sus derivados, aunque divertidas y acaso tiernas al paladar lingüístico (nam nam), no dejan de ser traslados semánticos directos.

Hace unas cuantas partidas (nam nam nam) escuché a cierto líder comunitario, mientras me rogaba que dejara de alimentarme una y otra vez con su Jarvan (nam nam), decir de sí mismo y de sus aliados que mis constantes comelonas los tenían convertidos en unos flanes. Sin duda seguidor de mi doctrina (nam nam nam), el calvo personaje aquel no se apropió del término “squishy” para expresar cómo se sentía en aquel momento: como un vulnerable flan exento de cualquier atisbo de poder (nam nam). Considero que el apreciado, y blandito, lector bien podría darle cabida en su vocabulario a dicha expresión, si le viene en gana (nam nam nam).

Este juego retórico, sin embargo (nam nam), me depara una curiosa toma de consciencia: si todos mis adversarios me parecen unos flanes (nam nam nam), ¿será que me he estado alimentando sólo de postres durante toda vida? ¿Será que yo también, parafraseando al gladiador aquel, debería cambiar de oficio y, en lugar de chef gourmet, dedicarme a pastelero?

Afortunadamente (nam nam), una certeza como ninguna otra habita mi alma: mi lengua sólo vive por un sabor, único e irrepetible: el sabor del miedo. Mmhhhh…. u-ma-mi. ¡JO JO JO! ¡JA JA JA! ¡JA JA JA JA! ¡¡JA JA JA JA!! ¡¡¡JA JA JA JA!!! ¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA!!!


(Fanart realizado por Asfalanub)

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5 years ago


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