Bocaditos Lingüísticos de un Carnicero Educado #5

Por Finísimo Caballero Cho'Gath

El Finísimo Caballero Cho’Gath está por publicar: La verdadera vorágine. Editorial Vacío, 2013.

Antes de comenzar, permítame el finísimo lector o lectora remover de mis fauces babeantes estos molestos cabellos cerúleos, remanentes de una inconsecuente rencilla que ha poco pude saldar. Mhh, ¿dónde dejé mis otros bocaditos? Oh sí. Comencemos.

Dj Octobit (nam nam) me pregunta con singular decencia lingüística por el término anglófilo “jungler”. Sé que el encargado acostumbra (bárbaramente) traducirlo como jungla (nam nam nam), imponiendo sobre la semántica de un nominal locativo la semántica de un rol específico: “el jungla” (ufff, me da un escalofrío la sola presencia de tan discordante artículo). Un término apropiado, aunque un tanto cacofónico (nam nam), podría ser “junglero”, neologismo que la Real Academia nunca llegará a incorporar (nam nam nam) y que sin embargo denota mediante el sufijo -ero lo relativo o perteneciente a un lugar, en este caso la jungla (nam nam).

No obstante, el que esto escribe (y deglute, nam nam nam) prefiere palabras que están lejos de ser canónicas, pero que ofrecen un alto valor evocativo: explorador, recolector, cazador, descubridor, rastreador (nam nam) y tantos otros vocablos más que pudieron haberse elegido en lugar de… “JUN-GLA”. En mi próxima visita a las oficinas de Riot habré de arrancarle al encargado el brazo de la mano con que escribió dicha insensatez, (nam nam nam) para acompañar con la resultante extremidad el paté de gatito de Kumungú que estoy por preparar.

Por supuesto, si el lector o lectora prefiere seguir llamándole jungler al bárbaro “jungla”, o en su defecto emplear cualquiera de los vocablos arriba esbozados, adelante, es algo que me tiene sin cuidado. El tratado que estoy preparando, digo esto mientras me limpio los colmillos con huesitos de humanitos freljordianos (me gusta tener un aliento fresco), versará sobre los barbarismos de la lengua humanoide, y sé que muchos se mueren (literalmente) por incorporar sus voces a mi ilustre colección; así que, lo repito, adelante. Entre mis palabras sin sentido favoritas, destaco: ganqueo, o ganquear (jo jo); guardear (jo jo jo); y rogar por sus vidas, jo, jo, jo, ¡ja ja ja ja!, ¡¡¡JA JA JA JA JA JA JA JA JA…!!!

 

NOTA DEL ENCARGADO: Este señor… quien merece todos mis respetos (y me amenaza constantemente con desayunarme acompañado de aceitunas jonias), digamos que es algo… eh, tradicionalista en sus posturas idiomáticas. Sólo quería aclarar que, como responsable de localización, el uso del idioma que pretende el señor no es para nada oficial y que la manera en que le llamemos a las cosas es asunto muy particular de cada quien. Si le dimos un espacio a esta columna fue con el único objetivo de abrir un debate divertido sobre las palabras que usamos todos los días. De hecho, y como opinión personal, castellanizar los verbos extranjeros es totalmente aceptable, e incluso enriquecedor para nuestra lengua en muchos de los casos. Así que si los invocadores y los casters y los noobs, y los godlikes, y hasta los troles y los flamers (¿incendiarios?), quieren decir gankear, fidear, wardear, farmear, y lo que les dé la gana a ellos y a todos y cada uno de nosotros, es algo que a este señor… (ehh, ahí viene)… mmhh. El Finísimo Caballero Cho’Gath sabe lo que dice, chicos. Háganle caso. Ciao-ciao.


(Fanart realizado por Vaejoun)

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5 years ago


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